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EL PARAISO O EL INFIERNO

Cuando uno expone sus trabajos al publico puede tener una respuesta agradable o ser ignorado olímpicamente. Pasamos del paraíso al infierno en pocos instantes. Y uno debe hacer el ejercicio de construir lo que le gusta sin importarle lo que el otro piense. Si algo es bonito para mi deberá ser suficiente. Es un ejercicio difícil. Las caricias son agradables, pero lamentablemente hoy las manos están para otra cosa.

jueves, 24 de octubre de 2013

LAS DOS RAMITAS

Y crecieron.
Hace ya bastante tiempo la Municipalidad de Moreno me emplazó para que plantara, en el frente de mi consultorio, un árbol conocido como "Pezuña de vaca". Una especie autóctona pero que era muy difícil de conseguir.
Un paciente me prometió que el me lo iba a traer y un tiempo después apareció con dos ramitas.
¿Dos ramitas? ¿Y qué podía yo esperar de dos pequeñas y débiles ramitas?
Perdido por perdido las planté en el lugar requerido.
Lentamente fueron tomando fuerza.
Volaron hacia el sol desafiando el frío invernal. Esquivando el viento. tolerando el granizo y la furia de las tormentas. Y vieron pasar lunas tras lunas, soles tras soles.
Hoy es el árbol de la imagen.


Y si prestan atención verán que hay dos troncos que, en el recuerdo, vuelven a ser aquellas dos ramitas pequeñas e indefensas.
Ya no sé cual es cual.


Y me siento orgulloso y avergonzado, a la vez, porque aquellas dos pequeñas ramas, que un día menosprecié, traían en su interior la fuerza necesaria, el empuje y el tesón inquebrantable. Me demostraron que cuando se pone el alma, en el camino a seguir, todo es posible.
Ellas me lo enseñaron.
¿Yo lo aprendí?...