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EL PARAISO O EL INFIERNO

Cuando uno expone sus trabajos al publico puede tener una respuesta agradable o ser ignorado olímpicamente. Pasamos del paraíso al infierno en pocos instantes. Y uno debe hacer el ejercicio de construir lo que le gusta sin importarle lo que el otro piense. Si algo es bonito para mi deberá ser suficiente. Es un ejercicio difícil. Las caricias son agradables, pero lamentablemente hoy las manos están para otra cosa.

lunes, 28 de abril de 2014

UN ARTISTA ANDA SUELTO

(Una visita a un Festival de Arte)
La información decía: MIRÁ, Festival de Arte, 24 al 27 de Abril de 2014, en el Centro Cultural Recoleta. La sorpresa fue que nos encontramos con 324 expositores, mucho de festival y muy poco de Arte.
Es maravilloso como es inmensa la cantidad de personas que aman el arte y tienen la convicción de que pueden incursionar en una parte de él (En este caso la pintura). Lo malo es que no tienen la humildad de reconocer sus limitaciones y muchos de ellos hasta suponer que están capacitados para enseñar a otros. Lamentable.
De tantísimos expositores si obtenemos diez que puedan llamarse pintores (en el concepto artístico, porque pintores son todos ya que pintar han pintado) es mucho.

Eduardo Silberstein, que extrañamente forma parte de este selecto grupo, apenas si tenía una sola obra en exposición.













De cualquier forma uno respira hondo, contiene el aire y se sumerge en un mundo de lastimosas aberraciones en donde el desconocimiento se mezcla con la ingenuidad de muchos visitantes que no hacen otra cosa que repetir la vieja historia del Rey Desnudo.
Y aquí viene lo interesante. Cuando ya las reservas de oxígeno se estaban acabando, en un recoveco del inmenso y maravilloso Centro Cultural, una bocanada de aire fresco vino a alivianar nuestros pulmones a punto de estallar. Nos topamos con la presentación de Darío Mastrosimone.
Fue muy gracioso porque estaba casi asustado. Había venido con sus obras, de una calidad fantástica, y se encontró que la gran mayoría era arte basura. Y se sintió diferente, fuera de lugar y, como le ocurre a los verdaderamente grandes, humildemente pensó que no le correspondía estar en esa muestra de pintores argentinos.
En realidad, como dije antes, el Centro Recoleta es maravilloso porque democráticamente abre las puertas a todos y cada uno sin hacer distinciones, pero a decir verdad, si yo fuera curador de una muestra como esta apenas unos pocos habrían pasado el filtro simple de lo que es ser artista.
Como para dejar un poco definida la cosa en mi recorrido descubrí que era uno de los pocos que había vendido sus pinturas. Visitantes extranjeros, que no se tragan el cuento de un montón de palabra que tratan de explicar lo inexplicable y hasta necesitarían de alguien que explicara lo que trataron de explicar porque lo escrito también es un recorrido por el absurdo, se detuvieron frente a las obras de este artista de verdad y arreglaron para comprarle diferentes cuadros, lo que también es una parte del aire fresco que me hacía falta.
Lo felicité, le agradecí y, por supuesto, le ofrecí exponerlo en Arte+, nuestra jerarquizada comunidad, y difundirlo por el resto de las redes como para que muchos puedan conocer a alguien que vale la pena y que hace que uno se sienta orgulloso.
Me preguntó cuánto le iba a costar eso y cuando le expliqué que es absolutamente gratuito porque es un placer nuestro, algo que nos hace felices, la posibilidad de difundir la obra de los artistas maravillosos que están, existen, y muy pocos pueden conocerlos, nos miró como quien dice ¿De conde salieron estos? Y posó junto a uno de sus cuadros para que todos puedan ver lo joven que es este increíble artista talentoso.
Leyendo su catálogo descubro que es neuquino, de San Martín de los Andes, y eso me llena más de felicidad. El pulpo de buenos Aires fagocita a todos los buenos artistas del interior y da lugar a los que saben arrimarse al monstruo que de toda la vida ha regido los destinos, no solo del arte, sino de todos los ítems de nuestra vida, desde la época del virreinato.

Pero como dice el mismo: “La obra debe hablar por si sola”. 






4 comentarios:

  1. Una hermosa obra. Asombra la edad del pintor. Por suerte todavía existen personas capaces de respetar el arte.

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    1. No era el único. en una muestra tan vasta había muchos que tienen calidad. pero este era la mosca en la leche porque era el único que expuso una técnica clásica, sin artilugios, mostrando que todavía lo bueno se sigue imponiendo.

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  2. Respetando todo el arte en general, me inclino por las representaciones clásicas de paisajes naturales y figuras humanas, Este artista me sorprendió por su brillante simplicidad y su técnica tan pura. Muchas gracias por mostrárnoslo

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  3. Fue un descubrimiento también para nosotros. Es una satisfacción el hacerlo conocer ya que es extremadamente modesto. Gracias Amparo por tu comentario.

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