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EL PARAISO O EL INFIERNO

Cuando uno expone sus trabajos al publico puede tener una respuesta agradable o ser ignorado olímpicamente. Pasamos del paraíso al infierno en pocos instantes. Y uno debe hacer el ejercicio de construir lo que le gusta sin importarle lo que el otro piense. Si algo es bonito para mi deberá ser suficiente. Es un ejercicio difícil. Las caricias son agradables, pero lamentablemente hoy las manos están para otra cosa.

domingo, 2 de noviembre de 2014

UNA CANCIÓN.. UN RECUERDO...


El día domingo, dentro de el reconocimiento a las colectividades que han compuesto nuestro querido país, le toco el Buenos Aires celebra a la colectividad italiana. No hay dudas que si bien este es un país de origen español se convirtió con la inmigración masiva de fines del siglo XIX y comienzos del XX en una sociedad netamente italiana. La mayoría de nuestros apellidos son peninsulares y desde la primera hasta la quinta generación seguimos teniendo la impronta de la bella Italia. Como final de fiesta de una reunión increíblemente espectacular (Lo van a ver en las fotografías que me armó Google de ese día) se presentó el grupo formado por la gente de más edad de la colectividad, y como símbolo le pusieron Gioia, o sea Alegría. Con un ímpetu y una felicidad maravillosa el grupo realizó demostraciones de bailes y finalizaron con lo que ellos llamaron el himno del inmigrante. Dos lágrimas corrieron por mis mejillas porque esa canción la escuchábamos junto con alguien muy querido, un italiano de Udine, el padre de mi compadre, con quien compartí infinitas conversaciones donde aprendí a conocer a Italia y su gente, historias de la guerra, sensaciones del inmigrante, Hoy quiero que escuchen la canción en la voz más dulce del cancionero itálico y permítanme que esto tambien sea un homenaje para Don Antonio, que, aunque no esté entre nosotros,

canta junto a mi esta bellísima canción.

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