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EL PARAISO O EL INFIERNO

Cuando uno expone sus trabajos al publico puede tener una respuesta agradable o ser ignorado olímpicamente. Pasamos del paraíso al infierno en pocos instantes. Y uno debe hacer el ejercicio de construir lo que le gusta sin importarle lo que el otro piense. Si algo es bonito para mi deberá ser suficiente. Es un ejercicio difícil. Las caricias son agradables, pero lamentablemente hoy las manos están para otra cosa.

domingo, 10 de noviembre de 2013

UNA Y OTRA VEZ

UNA Y OTRA VEZ


Cuando llegaste esa tarde
No fue una tarde cualquiera
El cielo se había opacado
y el viento cantaba endechas.
Cuando llegaste esa tarde
se me olvidaron las penas,
el sol, mi sol, eras tu
como si nada existiera.
Uno a uno fui arrancando
Los botones que cercenan
La vista de tu dos pechos,
Pechos de miel y canela
Te atraje como con rabia,
Te tomé entre mis brazos,
Te arrastre hasta nuestro lecho
Unidos labios con labios
Acaricié tus pezones,
erguidos como esperando
la boca que, dulcemente,
los excite hasta estallarlos.
Se deslizó tu vestido
y tu cuerpo suave y largo,
Perfecto como una diosa
griega, me estaba esperando.
Recorrí tu vientre plano
y el ombligo fue un remanso,
hasta el monte del deseo.
Y entonces seguí bajando.
El sexo se abrió sediento
de goces tan esperados.
Sentí que te estremecías
Al tocarlos con mi mano.
Y cuando me fundí en tu cuerpo,
y en ti me fui deslizando,
me aferraste con tus piernas, 
yo siento que he penetrado,
y tu gimes con placer,
entregada sin reparos.
Suave, muy suave, te siento,
Y de pronto subo y bajo.
El vaivén que da la vida.
El impulso milenario.
“Mas rápido, mas aún
No te detengas”, y el  llanto
que da la felicidad,
que da el sentir que ha llegado
El torso se curva y gime,
Empuja el cuerpo envarado,
entonces siento que todo
estalla y fluye sin mando.
Dos que se unen de pronto.
De pronto dos estallando…
Y todo vuelve a empezar,
con tus senos y mis manos,
y las caricias, los besos,
y el loco deseo expresado.
………………………………………..
Descansas sobre mi pecho
Tu cabello ensortijado,
Beso tus manos pequeñas
Te recorro con mis labios
Te acaricio y tu me dices
“Debo irme, me he pasado,
Debo buscar a los niños,
Mi marido está esperando”.
Te vistes con prontitud
Mientras yo te estoy mirando
Me das un beso que alargas
Y te digo que te amo
“Yo también” dices sonriendo
Te calzas bien los zapatos
Vas presurosa a la puerta
“Nos vemos, te estoy llamando”
El viento me canta endechas
El cielo está más opaco
Y yo me quedo en mi cuarto

Aguardando… y aguardando