Cuando uno expone sus trabajos al publico puede tener una respuesta agradable o ser ignorado olímpicamente. Pasamos del paraíso al infierno en pocos instantes. Y uno debe hacer el ejercicio de construir lo que le gusta sin importarle lo que el otro piense. Si algo es bonito para mi deberá ser suficiente. Es un ejercicio difícil. Las caricias son agradables, pero lamentablemente hoy las manos están para otra cosa.
Jaime Dávalos es uno de los exponentes más importantes y auténticos de nuestra música nativa. Hijo del incomparable poeta Juan Carlos Dávalos, heredó la capacidad paterna para la poesía, a la que unió una sensibilidad especial para decirlas. su voz profunda nos lleva a cada uno d los lugares por donde el espíritu del poeta navega. Bohemio por naturaleza nunca adhirió, al menos abiertamente, a grupos o movimientos de ninguna clase. compuso obras de una magnitud maravillosa junto a otro grande de la música argentina Eduardo Falú y si bien sus canciones fueron extremadamente populares, su figura se pierde en esa capacidad de olvido que tenemos ls argentinos y que aquellos encargados de recordárnoslo dejan de lado porque no se une a sus fines mercantiles. Escuchar recitar a Jaime Dávalos es un placer para exquisitos. Pocos pueden decir como él lo hace. Hay muy escasos registros de toda su obra poética. Mi padre lo había grabado, en vivo, en un programa radial que conducía otro grande, Antonio Carrizo, de quien tampoco se habla y los jóvenes de hoy desconocen cruelmente, pero desgraciadamente la evolución de la tecnología hizo que esa joyita se perdiera. Dentro de las pocas grabaciones que hay en youtube de Jaime dávalos recitando esta debe ser la más representativa. como buen bohemio era un amante del vino. Posiblemente junto con otro poeta admirable, más comprometido políticamente, Horacio Guarany, son los que más le han cantado al néctar de Baco. Este es su homenaje al "Nacimiento del vino". Escuchen con detenimiento la letra y la manera de decirlo. Una escuela de interpretación de la que tendríamos que aprender muchos.
Tuvo una hija que siguió su camino haciéndose popular como cantante a pesar de ser autora, música, pintora, etc. Dueña de una dulzura única, su voz acariciante, ha recorrido un amplísimo repertorio folclórico. Pero ella será el motivo de otro post.
Argentina es un país sumamente ilógico. Incomprensible para
propios y extraños. Una enorme extensión de tierra que se extiende desde el trópico hasta el
polo sur, habitada apenas por 40 millones de almas.
Es una democracia representativa federal. En la realidad
esto no es más que un nombre. La mejor manera de graficarla es con la imagen de
un pulpo en donde la cabeza está centrada en Buenos Aires. Siempre digo que en
la realidad “Buenos Aires” es otro país.
Precisamente voy a hacer un raconto histórico y de esa
manera se podrá entender lo que acabo de mencionar.
Recién en la actualidad, algunos lugares específicos del
interior han comenzado a progresar y a manifestar una cierta independencia, al
menos cultural, que haría pensar en que, de alguna manera, se está acercando a la
idea federal.
Indudablemente entre las provincias y la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires hay un mundo de diferencia. Muchas ciudades del interior muestran
sus progresos con orgullo y creo que es para felicitarlos porque el esfuerzo es
ciclópeo. De cualquier manera la octava macro urbe del mundo no puede
alcanzarse por más empeño y buena voluntad que se ponga en el intento..
Históricamente la revolución de Mayo, o sea la emancipación
de la tutela de los Reyes de España, nació en Buenos Aires, quien
transformándose en la cabeza directora del movimiento dio la orden al resto de
las provincias y se encargó de enviar tropas que aplastaran cualquier amago de
resistencia, como el de Córdoba o el de Salta. Buenos Aires había decidido
independizarse.
Desde ese momento, en adelante, pese a que se pretenda decir
lo contrario, los porteños decidieron el destino y la representación del país
hasta la actualidad.
Una etapa especial de nuestra historia, la que no voy a
juzgar pese a que tengo mi opinión al respecto, fue la encabezada por el Brigadier General don Juan
Manuel de Rosas. Durante su gobierno nunca hubo una constitución que nos
organizara como país. Según él no era el momento oportuno. En cada región de la
argentina surgieron, pues, individuos de peso, con una personalidad que era
capaz de arrastrar tras de sí a los hombres de su región: Los caudillos.
El avance natural de la civilización fue haciendo que este
sistema se fuera diluyendo, el poder bonaerense se fue fortaleciendo, y finalmente
quedaron pocos individuos que se resistían a adaptarse a la nueva realidad y a
la conducción de una ciudad sobre el resto.
Posiblemente el último caudillo fue el "Chacho" Peñaloza.
Un personaje casi quijotesco, que desde las tierras áridas
de la rioja, recorrió el noroeste argentino tratando de imponer un gobierno
realmente federal.
Fue derrotado por el poder central, pero en su tierra quedó
como ejemplo, como el resguardo del orgullo provinciano.
Sin embargo hay algo que me llama la atención. En La Rioja,
capital, hay una maravillosa estatua que lo muestra en toda su fiereza, y que,
sin embargo, no figura en ninguno de los folletos o planos que se entregan a
los turistas.
Su derrota definitiva fue en la batalla del Pozo de Vargas.
El único lugar que no está señalizado. Han quitado la placa que lo recordaba y
uno debe adivinar, por aproximación el sitio donde ocurrió un hecho que, de una manera u otra, hace, sin el menor lugar a dudas, al devenir de nuestra historia.
Este es el país donde no se comprende que cosa ocurre.
Simplemente los argentinos nos hemos acostumbrado, desde
hace mucho tiempo, a acomodarnos al tiempo en que se vive y cada uno trata de
investigar, conocer por su cuenta o dejar que nuestro pasado se pierda
irremisiblemente, posiblemente porque de esa manera es mucho más fácil para el
gobernante de turno.
Por lo menos pretendo que disfruten de una obra de arte que
sorprende en la entrada de Todos los Santos de la Nueva Rioja, ya que está al
frente de la terminal de ómnibus.
Entre los esbeltos edificios de Puerto Madero y la costanrera Sur, se extiende un magnífico espacio verde uno de los cuales recibió el nombre de parque Micaela Bastidas.
La sorpresa notable fue cuando traté de averiguar quien era esta persona que no figuraba en ninguna página de las historias que yo había estudiado en el colegio.
Esa misma sorpresa es la que quiero que tengan ustedes al leer la biografía de Micaela bastidas Puyucahua. Una historia de amor y libertad que se escribió en el siglo XVIII y que es desconocida para la gran mayoría
Micaela
Bastidas Puyucahua (Tamburco, Abancay, 23 de junio de 1744 - Cusco, 18 de mayo de 1781)
fue una valiente precursora de la independencia hispanoamericana, jugó un
importante papel en la historia del Perú. Esposa
y consejera de Túpac Amaru II, su
desempeño tuvo vital importancia en la rebelión de Tinta. Su ejemplo de coraje y determinación al defender sus
ideales de justicia y libertad hasta su trágica y despiadada muerte en mano de
los españoles, la convirtieron en leyenda y símbolo de la lucha americana
contra la opresión y la explotación colonial.
Biografía
Hija de
Manuel Bastida, descendiente de africanos , y de Josefa Puyucahua (o Puyucawa),
indígena, la joven Micaela era de esbelta belleza y tez bronceada, con el
cabello ondulado. Por sus raíces tanto africanas como amerindias era conocida
por muchos como Zamba, nombre que se daba
en época colonial a las personas producto del mestizaje entre africanos e
indígenas.
El 25 de
mayo de 1760, poco antes de cumplir 16 años, se casó con el joven
mestizo descendiente de la nobleza indígenaJosé Gabriel Condorcanqui,
en la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, en el pueblo de Surimana,
lugar del curacazgo de su marido. Condorcanqui era descendiente
directo por línea materna del último IncaTúpac Amaru I. En 1764 fue nombrado cacique de los territorios que le correspondían por
herencia, Pampamarca, Tungasuca y Surimana, y fijaron su residencia en Tinta,
localidad perteneciente a Cusco.
Tuvieron
tres hijos varones, Hipólito (1761), Mariano (1762) y Fernando (1768).
José Gabriel
había recibido una educación privilegiada en colegios jesuitas de Lima y
Cusco. Dominaba el castellano, el quechua y el latín, era un ávido lector y su interés por diversos temas le
dio un nivel cultural remarcable. Poseedor de grandes extensiones de tierras y
riqueza, cumplía múltiples roles en la administración de sus bienes. Como
curaca debía mediar entre el corregidor y los indígenas a su cargo. Como próspero
hacendado se vio afectado como el resto de la población debido a las alzas
fiscales y la creación de aduanas internas. Como arriero recorría su territorio, viviendo de cerca las
historias y desgracias de los trabajadores y sus duras condiciones. Como
mestizo sentía que toda la injusticia con su gente lo tocaba en carne propia.4 Realizó reclamos y solicitudes oficiales a las
autoridades coloniales de Tinta, Cusco y Lima, para que los indígenas fueran
liberados del trabajo obligatorio en las minas y exonerados del cumplimiento de la mita,
obteniendo siempre negativas o indiferencia y comenzó a desarrollar una
ideología libertaria basada en la defensa de indígenas, esclavos, criollos y mestizos, orientada a la independencia de su territorio y
comercio de las decisiones de la corona de España.
Micaela, en
cambio, recibió en la infancia la educación elemental en letras y artes que era
usual en esa época para las mujeres. Su marido fue su maestro ideológico, ella se concientizó rápidamente de la compleja
situación de su gente y se involucró con la causa. Lo apoyaba firmemente,
defendiendo y divulgando los postulados que harían resurgir la conciencia del
derecho de los labriegos a liberar su tierra y su existencia de la mano
opresora española.
La rebelión
En 1780,
agotadas las vías de diálogo con los representantes de la corona española, José
Gabriel Condorcanqui inicia un movimiento en contra de la dominación española.
Es apoyado por curacas ligados a hacendados de Cusco unidos en contra de la
nueva aduana, criollos, indios y mestizos. En ese momento adopta el nombre de
Túpac Amaru II en honor de su antepasado el último Inca de Vilcabamba. El 4
de noviembre de 1780 Túpac Amaru II dio el primer grito de libertad y difundió
una proclama independentista, dando comienzo a la rebelión de Túpac Amaru
II. El corregidor Antonio de Arriaga fue tomado prisionero y
condenado a morir en el cadalso. Los rebeldes instalaron su cuartel general en
Tungasuca.
Desde ese
momento Micaela se convirtió en la principal consejera de Túpac Amaru II,
participó en el juicio sumario contra Arriaga y asumió múltiples roles en el
movimiento. Actuaba con dinamismo y persuasión, tal vez más concientizada
incluso que su marido, ya que el papel de la mujer indígena era el más
vilipendiado por los opresores.
Los
indígenas tenían prohibida la tenencia de armas de fuego, uno de los mayores
problemas a los que se enfrentaron fue la obtención de armamento. Micaela fue
la encargada del aprovisionamiento de las tropas, lo que incluía conseguir y
distribuir dinero, alimentos, vestimentas y armas. Expedía los salvoconductos
para facilitar el movimiento de quienes viajaban a través de amplios
territorios. Estuvo a cargo de la retaguardia indígena, demostrando diligencia
y capacidad, implementando medidas de seguridad y luchando contra el espionaje.
Implementó un eficiente sistema de comunicaciones, organizando un servicio de chasquis a caballo que llevaban rápidamente información
de un punto a otro del territorio rebelde.
Una
verdadera legión de luchadoras andinas, quechuas y aymaras trabajaron
junto a Micaela en el levantamiento, realizaron estrategias y dieron apoyo a
las tropas. Para ellas se trataba no solo de liberar a su pueblo de la
explotación española, sino también de restablecer el rol de la mujer indígena
con participación en la vida social y política, tradición que el sistema colonial
intentó abolir convirtiéndolas en víctimas de todo tipo de abusos. Fueron
líderes dentro del movimiento Cecilia Túpac Amaru y Tomasa
Tito Condemayta, cacica de Acos, entre muchas otras.
Estas
mujeres participaban también en la batalla, junto a sus hijos y maridos.
También lo hacía Micaela, quien con su carácter enérgico infundía aliento a
Túpac Amaru desde el mismo campo de batalla. Luego del triunfo de Sangarará fue
constituida jefe interino de la rebelión.
El 18 de
noviembre de 1780 el ejército rebelde vencía a los españoles en la batalla de Sangarará.
Túpac Amaru expidió un mensaje a los pueblos del Perú, convocando a los
criollos a unirse a la causa india: “Vivamos como hermanos y
congregados en un solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los
españoles; criollos, mestizos, zambos e indios por ser todos compatriotas, como
nacidos en estas tierras y de un mismo origen”.
En marzo de
1871 el ejército de Túpac Amaru contaba con siete mil hombres y mujeres
dispuestos a pelear hasta la muerte contra la corona española, quienes
proclamaron a Túpac Amaru II como Emperador de América.
En
testimonios de la época es Micaela quien aparece como principal estratega a
través de tareas políticas, militares y administrativas y principal consejera
del líder. Con su sólida convicción, claridad de pensamiento y alta intuición,
se convirtió en el sexto sentido de la rebelión.
Muerte
Cuando ella
aconsejaba realizar un ataque inmediato a Cusco para lograr su rendición, su
marido no la escuchó y en un grave error táctico se concentró en otras villas,
al tiempo que fueron delatados por un traidor. El contingente de Túpac Amaru
fue rodeado y emboscado, y junto a Micaela, sus hijos Hipólito de 18 años y
Fernando de 10, y varios de sus familiares fueron apresados y llevados a Cusco,
donde permanecieron presos en el convento de la Compañía de Jesús convertido en
cuartel militar. Fueron sometidos a interrogatorios y tormentos para poder
ubicar al resto de las tropas revolucionarias, les prometían disminuir la pena
si delataban a sus amigos, pero no lograron conseguir de ellos ninguna
información y el 14 de mayo fueron condenados a la pena capital.
La sentencia
ordenaba el "descuartizamiento en vida para el jefe principal,
mutilaciones y pena de muerte para los otros reos, amén de otros
castigos".
El 18 de
mayo de 1781 fueron llevados a la Plaza de Armas del Cuzco para
ser ejecutados uno a uno. A su hijo Hipólito primero le fue cortada la lengua,
por haber hablado en contra de los españoles y luego fue ahorcado. Micaela y
José Gabriel fueron obligados a presenciar la muerte de su hijo, y luego la
hicieron subir a ella al tablado. A la vista de su esposo y de su hijo
Fernando, Micaela luchó con sus verdugos, hasta que finalmente la sometieron y
le cortaron la lengua, su cuello delgado no alcanzaba al torno para ahogarla, y
le echaron lazos al cuello que tiraban de uno y otro lado para estrangularla,
dándole garrote y terminaron de matarla a patadas en el estómago y los pechos.
Luego
llevaron al centro de la plaza a Túpac Amaru, quien también fue sometido a una
espantosa muerte. Ambos fueron desmembrados y sus partes enviadas a diferentes
pueblos de la región para ser exhibidos en las plazas públicas, alertando a sus
habitantes sobre las consecuencias de rebelarse.
La
convicción de los ideales de justicia y libertad de Micaela defendidos hasta la
muerte, unida a su familia y luchando junto a su gente, convirtió su historia
en leyenda e inspiración para la gesta
independentista de América Latina.
Nota: el informe sobre Micaela y su retrato fue obtenido de Wickipeidia
En el año 2002 Mirta, un conocido nuestro y yo, iniciamos un
programa radial, los días miércoles por la noche. Era una programación de corte
cultural, como yo decía, disfrazado para que nos escucharan. Entre chimentos y
reportajes íbamos metiendo información, historia, enseñanzas que hacían al
conocimiento de los oyentes.
En cada emisión traíamos a alguien para hacer le un
reportaje, pero ese alguien tenía que ser una persona común, alguien de la
comunidad, que podía tener o no una actividad que llamara la atención, pero que
no era famoso, sino que era uno más que la luchaba cada día para que su familia
estuviera bien, sus hijos estudiaran, y todos fueran hombres de bien. (Ya
contaré algo de esto)
Otra de las características era la lectura de las
efemérides. El recuerdo de los hechos históricos o culturales del pasado eran
la base importante de nuestra programación.
Llegamos al 8 de marzo y, como no podía ser de otra manera,
hablamos del día de la mujer.
Fue en ese momento cuando les recordamos a los oyentes que
en Buenos Aires hay un barrio que tiene la particularidad de que todas sus
calles llevan nombre de mujer. El barrio más joven de Buenos Aires, Puerto
Madero, se distingue por recordar en cada una de sus calles a las mujeres que
hicieron a la historia de nuestro país.
Y allí surgió una pregunta que nació espontáneamente. ¿dónde
estaban esas mujeres cuando éramos estudiantes? Honestamente conocíamos a muy
pocas.
De allí nació la idea de leer en cada emisión la biografía
de cada una de ellas.
Descubrimos que no había planos del moderno barrio con el
nombre de sus calles, así que con Mirta nos tomamos el trabajo de recorrer una
por una todas las arterias de la zona, anotando los nombres, para buscarlos
luego y tener una información lo más completa posible.
Elvira Rawson
Julieta Lanteri Cecilia Grierson
Así conocimos a Cecilia Grierson, la primera médica
argentina y creadora de la cruz roja en nuestro país. (1859-1934), Julieta
Lanteri (1873-1032) quinta médica recibida en la Argentina, feminista, fue la
primera (y única en su tiempo) mujer que
emitió un sufragio. Se presentó para hacer el servicio militar y fue la primera
en obtener un cargo político, Elvira Rawson de Delleppiane, segunda médica de
la Argentina. Durante la revolución del 90, y pese a que se lo habían
prohibido, desafiando las balas de ambos bandos, se dedicó a la atención de los
heridos. Luego inclinó su carrera hacia el control higiénico de la mujer, lucho
por el voto femenino y en 1904 propuso al congreso la patria potestad compartida.
Ha habido muchísimas más, estas son un mínimo ejemplo, una pequeña
muestra de las extraordinarias mujeres que lucharon no solo por su
reconocimiento en la sociedad, sino por causas que eran fundamentales para el desarrollo
de la nación.
Hoy va mi sentido homenaje, en ellas, a todas las mujeres
que, día a día, van haciendo el camino, trabajando, luchando, atendiendo sus
hogares, ayudando a los hombres que, con buena voluntad, procuran hacer que las
cosas vayan por rumbos mejores.
Hoy baste con esto.
En próximos post les contaré con más detalles de estas y
muchas otras.
Un gran día de homenaje a todas las mujeres del mundo y en
particular a las que comparten en la comunidad.
Diferente para quien lo mire y desde el lado que lo mire.
Sin tomar parte de ninguno voy a narrar los hechos y que
cada uno saque su conclusión.
El día Domingo de carnaval, como es nuestra costumbre,
mientras podemos, salimos a caminar por Buenos Aires.
Nos detuvimos a comer y beber algo en Galerías Pacífico, que
como todos saben, es un lugar céntrico, turístico y visitado por cientos de
personas de toda raza, religión o inclinación política.
Cuando terminamos de comer y antes de continuar con nuestra
marcha decidimos ir al baño cosa que no nos pillara alguna urgencia
posteriormente.
Estando yo allí, me doy cuenta que me he olvidado mi gorra.
Algo de poca importancia salvo cuando el sol aprieta y hace falta cubrirse de
alguna manera.
Esperé a que mi esposa saliera y la pregunta fue si ella se
la había llevado.
Evidentemente no, lo que me hizo pensar que ya la había
perdido definitivamente.
Sin embargo recurrí a los que se encargan de mantener el
orden sobre las mesas y uno de los jóvenes me dice que sí, que alguien se la
alcanzó y el la llevó a seguridad, que le pregunte a ellos.
Hablo con otro joven que portaba un intercomunicador,
mediante el cual le preguntó al de la oficina central si allí estaba mi gorra.
Le dijeron que sí, me indicaron como ir, y cuando llegué sobre el mostrador
estaba esperándome, sin ningún otro inconveniente.
El día lunes decidimos cambiar de recorrido.
Estacionamos en el Abasto, y de allí salimos caminando por
calle Corrientes, pero en dirección contraria, la intención era llegar hasta el
Parque Centenario, del que después haremos un post porque merece un párrafo
aparte, muy positivo por cierto
Caminando llegamos a la Iglesia Católica Jesús Sacramentado,
bellísima, pequeña en apariencia, pero con unas obras de arte maravillosas.
Entramos para conocerla por dentro y como corresponde nos descubrimos en señal
de respeto.
Mi compañera tiene por costumbre enganchar su gorra en la
correa de la riñonera.
Recorrimos la iglesia, habremos estado unos diez o quince
minutos, en donde el movimiento de la gente fue muy, muy escaso. Dos o tres
familias que entraron a conocer la Iglesia como nosotros, y una persona que se
arrodilló en la primera fila y se puso a rezar.
Cuando salimos me doy cuenta de que no tiene la gorra.
Evidentemente se le ha caído y volvimos a buscarla.
Vano intento Había desaparecido.
La gorra carecía de importancia, lo que lo altera a uno es
la circunstancia, porque evidentemente alguien la había encontrado antes, increíblemente
en un tiempo que fue muy escaso. (Observen el video donde se puede ver que casi no hay gente en el interior del templo)
Mi esposa me explicó el camino recorrido y lo hizo con una
voz levemente alta, que indudablemente molestó
a la señora que estaba rezando. Mi señora cuando se ofusca hay sonidos
que no llega a captar y no siempre puede escuchar lo que se dice en voz muy
baja. Volvió a hacer el comentario y la señora que evidentemente no estaba muy
concentrada en su cometido nos llamó la atención.
Sinceramente me sacó de las casillas y le dije que no
siguiera insistiendo porque allí eran ladrones, cosa que ofendió mortalmente a
la señora que inmediatamente se dirigió a la sacristía.
Yo fui con ella, y frente a alguien con más capacidad
conciliatoria, alejó a la mujer, y nos pidió que diéramos nuestra versión.
La maravilla de la semántica transformó la desaparición de
nuestra propiedad de un robo en una pérdida. La culpa era nuestra por haberla
perdido.
Seguir con una discusión que nos iba a conducir más que a
una pérdida de tiempo no tenía sentido. Pedí disculpas por mi arrebato. A pesar
de que sigo pensando que cuando alguien se lleva algo que no le pertenece no
deja de ser un robo.
Lo interesante es que en ambos lugares tienen cartelitos que
avisan “cuide sus pertenecías”, con lo que deslindan su responsabilidad.
En realidad las instituciones no tienen otra alternativa.
Lo paradójico del asunto es que en un lugar, poblado de
gente, de topo tipo de filosofías, alguien encontró algo que no era suyo y lo
llevó al sitio donde el damnificado podía recurrir, el único lugar lógico donde
dejar lo que se encuentra.
En un templo donde lo que se propone es algo muy diferente,
es cierto, que no están cerradas las puertas a nadie y quienes lo transitan
pueden no ser de esa religión. Pero aquellos que aparentemente la profesan
olvidaron algunas premisa que tendrían que tener grabadas a fuego en su
entendimiento.
La señora que nos retó por el tono de la voz, nos había
visto sacar fotos y filmar en un silencio absoluto. Cuando nos vio alterados no
se acercó a preguntar que nos ocurría, y cuando con su actitud agresiva nos
reprendió y recibió una respuesta que no le gustó, no puso la otra mejilla. Fue
inmediatamente a quejarse.
No hubo una actitud de preocupación por lo que nos había
ocurrido, peor aún fuimos culpables por descuidados. Lo único importante fue
volver la santa tranquilidad que nos
ofrece el templo.
No soy creyente, tampoco soy ateo. Mi inteligencia no
alcanza para definir lo uno de lo otro y por lo tanto no me preocupa saber cuál
es la verdad.
Me muevo con los hechos cotidianos y concretos. Somos seres
humanos, debemos protegernos el uno a los otros, de la mejor manera posible,
cualquiera sea su color de piel, político, religioso, social, sexual y hasta
deportivo.
Pero si lo fuera, si realmente creyera en que hay un dios y
que las distintas interpretaciones de las iglesias nos llevan a enfrentarnos y
discutir por la posesión de la razón. ¿Esta situación no sería un signo, una
llamarada dentro de la oscura mente humana, para forzarnos a la reflexión?
Una gorra, una simple gorra. Dos situaciones paralelas y
diferentes.
Pintor autodidacta. Nació en General Las Heras,
provincia de Buenos Aires, el 28 de Julio de 1902.
Cursando sus estudios
secundarios, es el dibujo, asignatura de preferencia, documentando gráficos
de interés educativo. Egresado de los primeros graduados del Conservatorio
Nacional de Arte Escénico, incursiona en el teatro profesional, como actor,
destacándose en las caracterizaciones de los personajes que supo interpretar.
Como autor: dos obras registran
su actividad: "Jacobo Kohn, estudiante, visita a Jacobo Kohn,
doctor". "El mundo de siempre", estrenada en el Teatro del
Pueblo. Con publicaciones de cuentos y ensayos, cierra el ciclo de su breve
paso por las letras.
En 1951, con motivos de
nuestras danzas folklóricas, realiza su primera muestra pictórica. La
dinámica y el movimiento, son sus características más destacadas.
En razón de cumplir su pueblo,
cien años de su fundación y en el deseo de documentar las "Casitas de la
vida simple", "Las rezagadas casonas de mejores tiempos",
"Los modestos boliches que, situados en el ancho camino de la sed daban
su bienvenida al poblado"; realiza su exposición homenaje en la galería
Witcomb, el 29 de julio de 1963.
Desde esa fecha, la pintura de
Esteban Semino, sufre una total transformación. El hecho de enfrentar lo
estático, confesando satisfacción al elaborar "Paredes traspasadas de
tiempo", hace que la nueva técnica determine el encuentro con su
verdadera personalidad. En sucesivas muestras: Witcomb, Arthea, Wildenstein,
Van Riel, etc. Semino expresa con mas firmeza y mayores conocimientos
plásticos, el tema del campo argentino y el quehacer del hombre rural.
Esteban Semino, consigue
comunicar a sus cuadros, la emoción evocativa, que el espectador busca, para
satisfacer su sensibilidad estética.
OSVALDO ALTAMIRANO
COLONNA
Navegante del
arte, fue pintor, escenógrafo, mago, titiritero.
Fue alumno
del maestro italiano Giuseppe Lafranchi, con quien aprendió la técnica de los
grandes pintores renacentistas.
Pintó por
placer y nunca se dedicó de lleno a la pintura como forma de vida.
Participó en
cientos de concursos de los que resultó ganador siendo finalmente puesto como
jurado.
Fue autor del
gigantesco retrato de San Martin que se colocó en el balcón de la municipalidad
de Tres Arroyos para el sesquicentenario de la muerte del héroe.
En buenos
Aires participó en varios concursos resultando ganador de muchos de ellos.
Finalmente se
dedicó a la pintura como entretenimiento y realizó innumerables cuadros de los
que el expuesto es un ejemplo.
Había nacido
en la ciudad de Laprida en 1918 y falleció en Buenos Aires en el 2007.
ITALO BOTTI,
Nace en Buenos Aires el 6 de
enero de 1889. Estudia en la Academia Nacional de Bellas Artes, en el período
dirigido por Pío Collivadino donde tiene por maestros a Gustavo Bacarizas,
Jorge Bermúdez y Alberto Rossi.
En 1914, siendo aún alumno de la
Academia, participa por primera vez en el Salón Nacional. En 1916 concluye sus
estudios y comienza a trabajar en los temas y motivos que caracterizan su
producción: las marinas del Riachuelo, la actividad portuaria, los paisajes
urbanos de Buenos Aires y las sierras cordobesas, sobre todo, las vistas del
pueblo de Ongamira, en el que se establece por largas temporadas.
Realiza su primera exposición
individual en el Salón Castellani de la ciudad de Rosario, en 1919. En 1920
exhibe obras en los salones de la Comisión Nacional de Bellas Artes. Una
crítica del diario La Prensa comenta:
“[…] Italo Botti nos presenta en
tres cuadros, hondamente sentidos, la visión de La Boca cosmopolita y
pintoresca, donde flota como un ensueño lejano y triste, el imaginario país de
las brumas que Baudelaire canta en las cristalinas estrofas de su poema ‘La
invitación al viaje' […]”
En 1923 recibe el Premio Cecilia
Grierson y en 1924 el Premio Eduardo Sívori, ambos del Salón Nacional. En 1930
obtiene el Segundo Premio en este certamen y, al año siguiente, el Primer
Premio Municipal.
En esa época, un cambio
sustancial renueva la pintura de Botti. Una fina sensibilidad y la elección de
tonos agrisados resultan en una nueva impronta intimista y otoñal. El crítico
Pedro Massa se refiere a él en el prólogo de la exposición retrospectiva que la
Galería Velázquez le organiza en 1955:
“[…] Gran virtud, en arte, la de
resistir y vencer todas las tentaciones de lo ‘pintoresco', de lo ardiente y
colorido, de lo abigarrado y triunfal […] hace falta un admirable sentido de la
sobriedad, de lo delicado y vaporoso para huir de aquellas alegrías y seguir el
austero camino de los grises […] Botti consiguió como pocos ese firme
alejamiento de lo espectacular, y así su pintura es un delicioso repertorio de
rincones urbanos, de la serranía y del puerto […]”
Como grabador, hizo del
aguafuerte y de sus variantes policromadas su especialidad. Participó en
exposiciones colectivas en la Sociedad de Acuarelistas y Grabadores, en el
Salón de Grabado y Dibujo de Buenos Aires y en el Salón de Grabado en la ciudad
de Rosario. En 1961 obtiene el Primer Premio en la Exposición Internacional de
París. También es premiado con la medalla de oro en los Salones de Rosario y
Bahía Blanca y, en Santa Fe, recibe el Premio Rosa Galisteo de Rodríguez que
comparte con Enrique de Larrañaga y Miguel Carlos Victorica.
Fallece en Buenos Aires, en
febrero de 1974.
Obras de su autoría integran el
patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Municipal “Eduardo
Sívori”, el Museo de Bellas Artes de La Boca “Benito Quinquela Martín”, además
de otras instituciones de Rosario y Bahía Blanca. Asimismo, cuentan con piezas
de Botti los museos provinciales de Santa Fe, Paraná, Mendoza y San Juan. Una
de sus obras se encuentra en los Estados Unidos, en el Virginia Museum of Fine
Arts.
FRANCISCO SALAT
Nacido en Barcelona (España)
recibió allí las primeras lecciones de dibujo y color de un famoso
impresionista francés.
Primera muestra individual en
América en el año 1951.
En Buenos Aires frecuentó el
atelier Pettoruti, y los del maestro Vicente Puig y Fidel Santamaría.
Hay obra suyas en colecciones
particulares de España, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Israel, Suiza,
Brasil, Bolivia, Canadá, chile, Colombia, EE,. UU, de Norteamérica, Uruguay y
Venezuela.
Nunca participó en salones, certámenes,
concursos, etc. alertado por la experiencia de un escritor español que decía: “De
los concursos y de la peste ¡Líbreme Dios!”